Galardones

Las ciudades históricas brillan

El grupo Cabezas Romero colabora y se involucra con las nuevas ideas en la gestión de residuos.

En España, las ciudades patrimoniales, como nuestra ciudad, Córdoba, implantan estas ideas y hacen que todos los ciudadanos colaboren a través de la educación y la sensibilización.

Lola y Miguel siempre apostando por nuestra ciudad y nuestro barrio.

 

Grupo Cabezas Romero celebra su 25º aniversario por todo lo alto

La aventura empresarial de este matrimonio arrancó el 20 de septiembre de 1994 al hacerse cargo del mítico Casa Pepe de la Judería. «Lo reinauguramos y los mismos vecinos de la zona fueron los mejores embajadores para darnos publicidad, gracias a la buena fama que siempre tuvo.El secreto de nuestro éxito es haber respetado el espíritu propio de cada local. Además, recuperamos la tapa, que prácticamente había desaparecido a comienzos de los 90. Esa fue nuestra mejor inversión y que fomenta algo tan cordobés como la tertulia entre amigos. Igualmente, apostamos por platos de siempre como los soldaditos de Pavía, la mazamorra, el ajoblanco, los cogollos con ajito, que habían caído en el olvido», aseguran.

Entrevista a Miguel Cabezas y Lola Carmona

Miguel Cabezas (Puente Genil, 55 años de edad) y Lola Carmona (Córdoba, 48 años) se encuentran de celebración. El próximo mes de septiembre su grupo de restauración, Cabezas Romero, cumple 25 años de vida y afrontan este aniversario con el compromiso de continuar trabajando 20 años más. En esta andadura les acompañan en torno a 80 profesionales, distribuidos en los establecimientos Casa Pepe de la Judería, Casa Rubio y El Número 10, y la oficina. La buena marcha de Cabezas Romero queda evidenciada con los 180 comensales diarios que recibe, de media, Casa Pepe, el buque insignia del grupo, y los alrededor de 4 millones de euros que este facturó en el ejercicio 2018.

El menú de un santo en Casa Pepe de la Judería

Quienes le sirvieron no podían saber el papel trascendental que la Providencia tenía reservado al comensal de aquel día, y tampoco se harían fotos con él, porque no se llevaba. Fue el 17 de abril de 1950 cuando Angelo Giusseppe Roncalli visitó la ciudad y almorzó en uno de sus restaurantes clásicos: Casa Pepe de la Judería. Ocho años después todo el mundo lo conocería como Juan XXIII.

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